Alimentación para las enfermedades cardiovasculares

La prevención primaria y secundaria de las enfermedades cardiovasculares (ECV) es uno de los objetivos principales para mejorar la calidad de vida de los pacientes con factores de riesgo cardiovascular. La presentación de estos factores favorece la aparición del síndrome metabólico.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

¿Por lo tanto puedo comer vegetales si tomo anticoagulantes antagonistas de la vitamina K?

Obesidad central:
– Perímetro abdominal >88cm en mujeres
– Perímetro abdominal >102cm en hombres
Glucosa alterada (≥100mg/dl) o diabetes mellitus
Tensión arterial ≥130/85 o tratamiento farmacológico
HDL: <50mg/dl en mujeres<40mg/dl en hombres
Niveles elevados de triglicéridos (≥150mg/dl) o tratamiento farmacológico

¿Cuáles son las causas y consecuencias?

Actualmente, el síndrome metabólico se considera una herramienta muy útil para evaluar el riesgo cardiovascular ya que cada vez es más frecuente en la población y se relaciona con la  obesidad y sobrepeso, alimentación desequilibrada rica en azúcares y alimentos procesados, y sedentarismo. Además, se ha descrito que presentar resistencia a la insulina (niveles constantes de azúcar elevado en sangre) es otra condición que favorece la aparición de este síndrome incluso podría ser el origen de estas alteraciones.

Tener síndrome metabólico aumenta el riesgo a desarrollar enfermedades cardiovasculares como infarto, angina de pecho, ictus y problemas de circulación. Y problemas metabólicos como diabetes mellitus, hipertensión arterial o dislipemias.

¿Cómo podemos prevenirlo?

Para disminuir estos factores de riesgo es imprescindible la modificación de hábitos de vida. Como norma general, estas personas deben adherirse a un estilo de vida saludable siguiendo la dieta mediterránea:

  • 2 raciones de vegetales al día.
  • 2-3 raciones de fruta al día.
  • Garantizar el aporte de legumbres como mínimo 3 veces a la semana.
  • Consumo de cereales integrales.
  • Reducir la ingesta de sal, potenciando las especias y condimentos.
  • Eliminar el consumo de azúcares añadidos.
  • Reducir el consumo de alcohol.
  • Practicar ejercicio físico adaptado a cada persona.

Junto con estos hábitos también es importante dejar de fumar y bajar de peso si es necesario.

Aunque te hayan diagnosticado síndrome metabólico no existen excusas para empezar a cambiar, esta condición es reversible y por lo tanto siempre se está a tiempo para empezar.