Aprender a leer las etiquetas de los alimentos

Cualquier producto debe seguir una normativa que incluya información obligatoria e información voluntaria. De la información obligatoria destacamos:

  • Lista de ingredientes: indica los ingredientes por orden de mayor a menor contenido.
  • Alérgenos como gluten, soja, lácteos o frutos secos
  • Información nutricional y cantidad de ingredientes: calorías por ración o 100g de producto, grasas (totales, saturadas, trans, poliinsaturadas), hidratos de carbono (complejos y azúcares), proteínas y vitaminas entre otros.

Y la información voluntaria incluiría el contenido bajo en grasas, azúcares, sal y sodio, sin azúcares añadidos, sodio o sal y light.

Los tres grandes pilares relacionados con las enfermedades cardiovasculares y enfermedades metabólicas como el hígado graso, gota y resistencia a la insulina, son los azúcares, las grasas y la sal.

De los azúcares tenemos que tener en cuenta que no es lo mismo un producto con azúcares naturales que añadidos. Los alimentos con azúcares naturales son aquellos que aportan azúcar de manera natural como frutas, frutas desecadas, arroz, pasta y pan integral, tubérculos, legumbres, verduras y lácteos naturales.

En cambio encontramos azúcares añadidos en refrescos, zumos envasados, lácteos de frutas o con sabores, bollería industrial y la que encontramos en el apartado de dietética, embutidos y conservas.

Un consejo para identificar azúcar añadido en los yogures y bebidas vegetales es ir al apartado de información nutricional de la etiqueta y fijarse en los hidratos de carbono de los cuales azúcares, por 100g no deben haber más de 6g de azúcar.

En muchas ocasiones pensamos que los productos sin azúcares añadidos o contenido reducido en grasas son opciones y alternativas saludables. El problema de estos alimentos es que están compuestos de harinas y grasas refinadas de mala calidad, edulcorantes y aditivos, los cuales tienen efectos perjudiciales para nuestra salud.

Lo mismo pasa con los alimentos que no aportan o han reducido el contenido en sal. En muchas ocasiones no dejan de ser productos procesados donde los ingredientes principales son aditivos como los potenciadores de sabor, conservantes, azúcares y aceites refinados.

Por lo que el objetivo para mejorar el estado de salud sería cambiar nuestra alimentación eliminando todos aquellos productos procesados y refinados, y aumentar la ingesta de alimentos frescos y saludables como frutas, verduras, hortalizas, tubérculos, legumbres, pasta, arroz y pan integral, lácteos naturales (siempre que sean tolerados), pescados y carnes magras de calidad, aceite de oliva virgen, aguacate y frutos secos.

Si conseguimos seguir estas recomendaciones reduciremos el riesgo cardiovascular y mejoraremos nuestra salud.