Mitos alimentarios

Hoy hablaremos de algunos conceptos de nutrición que están instaurados en nuestra cultura y entorno desde hace tiempo para aclarar si son verdad o no.

  1. La fruta de postre engorda: FALSO. La fruta antes o después de comer, entre horas o en el desayuno aporta la misma cantidad de calorías, no modifican en función del momento del día que se tome. Sí que es verdad que tomar la fruta de postre en algunas personas les puede provocar molestias digestivas pero no por ello engorda más. Las mejores opciones para incluir la fruta si padecemos de síndrome metabólico son en el desayuno, entre horas acompañada de un puñado de frutos secos o yogur natural, y de postre de la comida del mediodía.
  2. La leche entera engorda menos que la desnatada: FALSO. La leche entera es verdad que tiene más calorías y grasas que la desnatada, pero esta grasa nos ayuda a estar más saciados durante el día y a reducir la frecuencia de consumo de alimentos procesados insanos como barritas, yogures de sabores, galletas y un sinfín de productos que encontramos en la sección de dietética del supermercado. La grasa de la leche aporta vitaminas liposolubles (K, E, D, A) imprescindibles para la salud. Por otro lado, no se ha encontrado asociación entre el consumo de lácteos enteros y enfermedad cardiovascular.
  3. La miel es más sana que el azúcar: FALSO. La miel es un alimento rico en fructosa, un tipo de azúcar similar al de la fruta. El azúcar de mesa está formado por sacarosa, un disacárido de glucosa y fructosa, por lo que cuando ingerimos azúcar se convierte en fructosa. Un exceso de fructosa se ha asociado a mayor perímetro abdominal y ácido úrico, de manera que tanto el consumo de miel y azúcar no serían aconsejados en una alimentación saludable.
  4. El pan integral engorda menos que el pan blanco: FALSO. Tanto el pan integral como el refinado aportan prácticamente las mismas calorías, la diferencia es que el pan integral se obtiene del grano entero sin que eliminen el endospermo, germen y salvado, proporcionando más fibra, minerales y vitaminas que el pan blanco.
  5. Tomar más de 4 huevos a la semana aumenta el colesterol: FALSO. No hay evidencias que relacionen el consumo de huevos con enfermedad cardiovascular. De hecho, el huevo es un alimento que sí aporta colesterol pero en últimas publicaciones se habla de que también contiene una molécula, fosfatidilcolina que inhibe su absorción. La recomendación de consumo de huevos puede llegar hasta uno al día.
  6. Para reducir el colesterol tengo que limitar el consumo de grasas en mi dieta: FALSO. Hará unos años sí que se aconsejaban dietas bajas en colesterol o grasas, pero hoy en día se está viendo que en el metabolismo del colesterol no sólo están implicadas las grasas sino que también los azúcares y carbohidratos refinados presentes en harinas blancas, bollería, productos light o bajos en calorías, yogures desnatados… El exceso de azúcar aumenta el colesterol, por lo que si nos sale alto en la analítica tenemos que replantearnos si nuestra alimentación es rica en azúcares y harinas refinadas.
  7. Gran cantidad de fibra de la fruta se encuentra en la piel: VERDADERO. Si pelamos la fruta estamos reduciendo la cantidad de nutrientes y fibra de la fruta. A parte de la pulpa, la piel es una de las partes de la fruta que contiene más fibra.
  8. Para aprovechar al máximo los nutrientes es mejor tomarlos crudos: FALSO. Es verdad que una gran parte de nutrientes se pierden con la cocción, pero también hay otros que mejoran su biodisponibilidad como es el caso del licopeno del tomate, antioxidante que se encuentra en grandes cantidades si cocemos el tomate. Depende del alimento será importante llegar a una temperatura de cocción para evitar el crecimiento de microorganismos patógenos como por ejemplo las carnes. En una alimentación variada tenemos que incorporar vegetales crudos y cocinados.                                                                    
  9. Fecha de caducidad y fecha de consumo preferente significa lo mismo: FALSO. La fecha de caducidad indica que después de ese día el producto no debe consumirse, suele aparecer en aquellos alimentos más perecederos como lácteos y carnes. Y la fecha de consumo preferente informa de que el producto pasada esa fecha puede perder propiedades organolépticas pero su consumo no comporta un riesgo para la salud.

Si quieres conocer si padeces de síndrome metabólico visita: https://cocinandosalud.net/dietas-especificas/#06